Body Paint "Body and Soul"
El cuerpo resulta ser realmente fascinante, todo un lienzo en donde podemos plasmar las manifestaciones del alma.
Leidy Johanna Esteban Quintero
Publicado el 12 de junio de 2020
Publicado el 12 de junio de 2020
El cuerpo a través de los años afronta cambios, muchos de ellos nos determinan cuando llegamos a cierta edad, nos cambia la voz, nos crece bellos, aumenta de tamaño y crece cual semilla en la tierra.
Recuerdo que cuando era pequeña solía ser un poco mas robusta, con una suave y delicada piel de bebé, con manos pequeñas, una boca pequeña y todo de mi parecía ser diminuto, mucho en mi ha cambiado ha medida que he crecido, incluso la forma en la que veo mi cuerpo ha cambiado.
Siento que el cuerpo es el hogar del alma, es la fachada de lo que llevamos dentro también podemos decir que es un símbolo, es una herramienta, es un arma, es el desarrollo del cambio.
Pero si hablamos de cambios, debemos primero hablar de auto conocimiento, de reconocer el primer territorio que habitamos, habitamos nuestra piel y luego de eso habitamos todo lo que nos rodea, hemos habitado otras pieles, otros lugares, otros mundos, aunque esos mundos fueran imaginarios o una quimera del tiempo.
El cuerpo compone sentidos y del alma se reproducen las sensaciones, del alma nacen las manifestaciones de lo que queremos y el cuerpo se constituye en un buen lienzo para representarlas. Es así como el Body Paint que en español traduce pintura corporal es el arte de manifestar lo que se siente, lo que se cree y lo que en verdad es el mundo en nuestro interior.
MI EXPERIENCIA
Nunca había tenido la oportunidad de pintarme el cuerpo, ni de que me lo pintaran, pero en este caso seria que nunca me lo había pintado en si. El cuerpo resulta ser realmente fascinante, no obstante depende de la forma en la que te concibas o en la que te hayan criado, en lo que a mi concierne de pequeña no me avergonzaba mi cuerpo y realmente no creo que haya algún infante que se avergüence de su cuerpo, es algo que no influye y no parece importar mucho, es un asunto que pasa desapercibido, pero la demora es crecer para que la familia, los entornos educativos, la sociedad en general empiecen a bombardearte con sus estándares de belleza, con los prototipos del hombre y la mujer ideal, empezamos a darle importancia a lo que piensan de nosotros en relación a nuestro cuerpo, nos empezamos a menospreciar y a comparar con otros, nos dejamos de amar tal cual somos y a ver que los demás parecen encajar mejor porque tienen las curvas, tienen el tamaño, lo tienen todo.
Siento que al pintarme pude reflejar mi alma sobre mi cuerpo, abrirme cual flor en primavera y permitir que el mundo en el exterior viera un poco de lo que soy, quien nadie conoce.
Al iniciar la experiencia no tuve en mente un diseño en especial, solo aliste mis pinturas (vinilos de colores primarios y algunos fluorescentes), aliste un recipiente donde pudiera mezclarlos, aliste mis pinceles de varios tamaños de brochas y ya.
El lugar que escogí fue mi habitación por la privacidad que tengo en este espacio de mi casa, y algo que ayudo a que no tuviera interrupciones fue que iniciamos a las 7:00 AM. Resulta que la actividad de relajación que hizo el profe me permitió abrirme mas a la posibilidad de pintar gran parte de mi cuerpo, al inicio tenia mis brasieres puestos pero note que no me permitían realizar bien lo que me iba surgiendo en la mente, por lo que me los retire y decidí aprovechar la privacidad para desinhibirme por completo, romper esos prejuicios sobre mi desnudes y la apreciación de mi cuerpo.
He decidido pintar sobre mi un árbol que nace de mi vientre, uno donde se refleja la relación que tiene la naturaleza con la mujer al dar a luz, y aunque no soy madre siento que todo a mi alrededor hace parte de mi, de lo que soy desde la corona de mi cabeza hasta la planta de mis pies. Este árbol tiene raíces muy largas que se conectan con el cosmos, con los destellos de la luna y las estrellas. Sus ramas se entrelazan y se vuelven frondosas llenas de vida y esperanza lo que provoca que hayan unas ramas que llegan hasta la punta de uno de mis dedos en las manos conectándose todo a su vez, la vida en su máximo esplendor. Muchos espirales acompañan el simbólico reflejo de mi alma, estos representan las cosmogonías indígenas donde no se concibe la vida como un tiempo lineal sino uno que va en constante cambio, pues he sufrido muchos cambios por estos últimos meses, he sufrido perdidas y rupturas, he triunfado y he perdido todo, es por esto que la vida no es estática, no siempre es dura o no siempre es rosa.
Al terminar mi auto Body Paint pude sentir que me liberaba de muchos prejuicios que tenia sobre mi, esto resulto ser un ejercicio de reflexión, de entender como mi cuerpo y mi alma se conectan y como esa imagen de lo que soy en el interior puede mantener vivo mi cuerpo aun cuando físicamente ya no se tienen las fuerzas.





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